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Relato Desde
algún tiempo, mi compañera de trabajo Camille me sigue con su mirada,
desde la mesa que ocupa en la oficina puede verme de perfil y por el
modelo de mesa que poseemos puede ver mis piernas. Normalmente durante
el tiempo de invierno visto con pantalones o falda larga, pero en tiempo
de primavera y verano, suelo vestir con vestidos cortos y de tela fresca
o minifalda. Como somos chicas no pongo mucho cuidado en estar todo el día
con las piernas completamente cerradas ¡Es un agobio! Ella es una mujer
al igual que yo del montón, ni alta ni baja, ni gorda ni delgada y de
cara atractiva, siempre viste elegante, y en contada ocasiones con
pantalón. Que por cierto les quedan divinos por su constitución ¡Vamos
que es elegante! Pero no son sus pantalones lo que me atraen, son sus
diversos zapatos de tacón de aguja de charol y su variado repertorio de
medias de seda, que le hacen lucir unas piernas preciosas y unos pies
que quitan el sentido, he de decir que soy una enamorada de los zapatos
de charol acariciando los pies femeninos, por ellos soy capaz de
enamorarme de ellas ¡Me encantan! ¡No lo puedo remediar! Camille es
una mujer moderna, soltera, vive sola y creo que por sus miradas a mis
piernas, también le atraen las mujeres. Tiene aproximadamente mi edad.
Por su ficha de empleada sé que el 15 de octubre cumple los 45. Supongo
que las más allegadas saldremos a tomar algo para celebrarlo. Se
acerca: -Candela, mañana viernes cumplo años ¿Quieres venir a una fiesta que doy en casa? -¿Seremos muchos Camille? -Tú, yo y dos chicas más. Si te interesa, te espero en mi casa a la 9 de la noche. No hace falta que traigas nada. Yo lo pongo todo. -Seré
puntual ¡Me hechizan las fiestas de cumpleaños! Tal
como lo explica, será una fiesta divertida. Espero tener ocasión de
poder ver sus pies enfundados en unas elegantes medias, y calzada con
unos excitantes zapatos de charol con tacón de aguja ¡Qué apasionante
sólo pensarlo! He
pasado toda la noche pensando en las cosas que haría con Camille si
ella me sigue el juego, si no lo hace me llevaré una gran desilusión.
Son casi las diez de la noche, me he vestido lo más elegante que he
podido, vamos, con lo mejor que tengo! Este vestido azul de gasa tiene
una caída muy elegante, deja gran parte de mis grandes pechos al aire y
en la espalda un gran escote que me llega casi hasta la cadera, no es
excesivamente corto, por lo que lo hace intrigante, los zapatos, ¡como
a mí me gustan! De charol y las medias negras que realzan mi figura. En
el último momento al salir de casa estaba tan sofocada que me decidido
quitarme las bragas, sé que no resulta sexy, pero necesito dejar mi coño
para que se airee y así poder bajar mi alta temperatura. Toco al
timbre: -¡Hola Candela! Como siempre tan puntual, para no variar has llegado la primera. -¿Cómo estás Camille? ¡Feliz cumpleaños! Toma un detallito. -Gracias
guapa, no tendrías que haberte molestado, tu visita es suficiente
regalo. Al saludarnos nos hemos dado dos besos en la cara de lo más normal, Camille despide un aroma fascinante que hace que casi me abalance sobre ella, pero me he tenido que contener para no besarla en la boca. No me ha defraudado en absoluto lleva un vestido negro ajustado de tiras con gran escote, medias de alucine y zapatos de charol con tacón de aguja. La he mirado de arriba abajo y me he quedado mirando sus excitantes pies enfundados en esos zapatos de charol que deja ver todo el empeine hasta el inicio de los dedos, que sólo quedan cubierto por sus primera y segunda falange me excitan tanto y se me nota que me dice: -¿Te gustan mis pies acariciados por estos zapatos de charol Candela? -Sí Camille, es una cosa superior a mis fuerzas ¡Me encantan los zapatos de charol, hace que los pies sean especiales, sobre todo los tuyos! -Lo
sabía, por eso me calzado con estos zapatos de charol tan sensuales. Lo
que me acaba de decir Camille es que le haga el amor allí mismo, pero
debo ser recatada y esperar a las otras visitantes. Suena el teléfono: -Sí,
Dígame. Hola Sandra ¡Lo siento! Han
llamado sus otras amigas que tenían que venir de viaje pero les ha
surgido un imprevisto. Han tenido un reventón en dos ruedas del coche y
se han tenido que quedar en un hotel de carretera para pasar la noche,
¡no podrán venir! Dice: -Lo siento Candela, seremos en la fiesta nada más que tú y yo... ¿Pongo música? -¡Por
favor! No te preocupes lo pasaremos bien. Me
encanta, me alegro el que estemos solas, de esta manera intentaré
tirarle los tejos para ver si puedo pasar un viernes placentero haciendo
el amor con una mujer que me trae loca desde hace tiempo. La música que
ha elegido es relajante e incita a realizar movimientos sensuales, ¡mi
coño empieza a excitares! Camille empieza a contornearse, es ella la
que se está insinuando esperaré para ver que es lo que hace. Alza sus
brazos con las manos extendidas hacia mí, invitándome a bailar, con la
lengua se acaricia los labios, coge mis manos y las sitúa en sus
hombros y las suyas acarician mi cintura, me acerca todo lo que puede
hacia ella nuestros pechos se frotan, empiezan a estar sensibles presos
en ambos sujetadores. Mi vagina empieza sigue haciendo de de las suyas,
normalmente expulso gran cantidad de mucosa vaginal. Para: -Perdona Candela, ¡Qué descuido! ¿Qué quieres tomar cariño? -Una
cola con un poco de güisqui, ¡no, mejor un güisqui solo! Menos
mal que Camille ha caído en ofrecerme una bebida, la boca y garganta
las tengo secas debido al nerviosismo del acontecimiento. Cuando se
retira para poner las bebidas no puedo hacer otra cosa que fijarme en
sus pies acariciados por sus zapatos de charol y realzados por las
medias de seda, sus piernas lucen bonitas, pero lo que más me excita
son sus pies. estoy impaciente por desnudarlos, besarlos y lamerlos. -Toma Candela, tu güisqui. -Gracias
Camille, lo necesitaba. No
lo puedo remediar, tengo la boca tan seca que casi me lo tomo de un
trago, Camille se sonríe y me dice: -Espera Candela, Te pongo otro. -Sí, Camille, pero con muy poco güisqui. Luego tengo que conducir. -De eso nada, tú te quedas hoy aquí a dormir. Si te esperan, ya puedes estar llamando a tu casa y les dices que hoy no irás, ¡que te quedas a dormir conmigo! -No Camille, nadie me espera. ¡Vivo sola! No tengo que dar explicaciones a nadie. Con
las palabra que Camille acaba de decir en cuanto se acerque la sujeto
por la cintura y le doy un morreo en la boca que la voy a impresionar.
Cuando me ha dado la bebida, he tomado un pequeño sorbo y he dejado el
baso en la mesita. No lo he dudado la tomo por el talle y le doy un beso
que ha durado minutos saboreando cada rincón de nuestras bocas, ella me
ha devuelto todas y cada una de las caricias de mi lengua con la suya.
Desde ese momento nos hemos acariciado y sobado todo el cuerpo, ha
bajado su mano y ha levantado mi vestido para alcanzar mi entrepierna,
cuando la ha tocado a dicho: -¡Oh!
Me encanta, no llevas braguitas ¡Qué excitada que estás! Tienes el coño
totalmente mojado, ¡me encanta! Desde
mi entrepierna se ha llevado sus dedos hasta su nariz y ha exhalado el
aroma de mi sexo, posteriormente se ha chupados los dedos y ha
suspirado: -¡Ay!
¡Cómo me gusta tu perfume de mujer! Estoy muy caliente Candela. Camille
vuelve a introducir nuevamente su mano en mi entrepierna pero esta vez
acariciando con dos de sus dedos el interior mi ardiente y chorreante
vagina. Con su mete y saca hace que me corra, es tal cantidad de jugos
que he expulsado que me he puesto las medias de seda perdidas. Así,
calientes y excitadas como estamos, Camille me ha guiado cogidas de las
manos hasta su dormitorio. La he desnudado, recreándome en las medias
de seda y en sus pies cuidados de pedicura profesional acariciado por
sus zapatos de charol, que a placer los he chupado y lamido hasta
correrme. Hemos disfrutado la una de la otra, cruzando nuestras piernas
en forma de tijera hemos frotado vagina contra vagina, clítoris contra
clítoris, ¡oh cielos!, es tanto el gusto alcanzado que hemos gritado
las dos de placer, ¡qué orgasmo! Ahora somos tan buenas amigas que muchos fines de semana nos reunimos para follarnos, lo hacemos con gusto pero sin tener ataduras de ningún tipo. Me ha contado que sus dos amigas son tan ardientes como ella, aún no he tenido el placer de poder estar con ellas, pero hemos quedado para la semana próxima, las cuatro descubriremos todas y cada una de las fantasías posibles. *-*-* Comentarios: 10/07/2007
Me ha encantado el relato de Camille y Candela. Me hubiera gustado estar
con ellas para disfrurtar de esos momentos tan alucinantes de sexo,
¡gracias sigue con estos relatos tan maravillosos. Ana
desde Albacete
(España). Si desea realizar algún comentario del relato, no tiene más que utilizar este formulario. Cuando lo reciba con gusto lo colocaré en el apartado correspondiente. ¡Gracias por adelantado! Denominación de la RAE de Género |
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