Camille, Candela y sus zapatos de charol

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Datos ténicos

Título: Camille, Candela y sus zapatos de charol
Autor: Gesticams.com
Productor: Gesticams.com 
Guión:

Gesticams.com

Protagonista principal: Camille
Actores: Camille, Candela
Música: Gesticams.com
Fotografía: Gesticams.com
Editada: 2007
Género: Erótico 
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Desde algún tiempo, mi compañera de trabajo Camille me sigue con su mirada, desde la mesa que ocupa en la oficina puede verme de perfil y por el modelo de mesa que poseemos puede ver mis piernas. Normalmente durante el tiempo de invierno visto con pantalones o falda larga, pero en tiempo de primavera y verano, suelo vestir con vestidos cortos y de tela fresca o minifalda. Como somos chicas no pongo mucho cuidado en estar todo el día con las piernas completamente cerradas ¡Es un agobio! Ella es una mujer al igual que yo del montón, ni alta ni baja, ni gorda ni delgada y de cara atractiva, siempre viste elegante, y en contada ocasiones con pantalón. Que por cierto les quedan divinos por su constitución ¡Vamos que es elegante! Pero no son sus pantalones lo que me atraen, son sus diversos zapatos de tacón de aguja de charol y su variado repertorio de medias de seda, que le hacen lucir unas piernas preciosas y unos pies que quitan el sentido, he de decir que soy una enamorada de los zapatos de charol acariciando los pies femeninos, por ellos soy capaz de enamorarme de ellas ¡Me encantan! ¡No lo puedo remediar! Camille es una mujer moderna, soltera, vive sola y creo que por sus miradas a mis piernas, también le atraen las mujeres. Tiene aproximadamente mi edad. Por su ficha de empleada sé que el 15 de octubre cumple los 45. Supongo que las más allegadas saldremos a tomar algo para celebrarlo. Se acerca:  

-Candela, mañana viernes cumplo años ¿Quieres venir a una fiesta que doy en casa?

-¿Seremos muchos Camille?

-Tú, yo y dos chicas más. Si te interesa, te espero en mi casa a la 9 de la noche. No hace falta que traigas nada. Yo lo pongo todo.

-Seré puntual ¡Me hechizan las fiestas de cumpleaños!  

Tal como lo explica, será una fiesta divertida. Espero tener ocasión de poder ver sus pies enfundados en unas elegantes medias, y calzada con unos excitantes zapatos de charol con tacón de aguja ¡Qué apasionante sólo pensarlo!  

He pasado toda la noche pensando en las cosas que haría con Camille si ella me sigue el juego, si no lo hace me llevaré una gran desilusión. Son casi las diez de la noche, me he vestido lo más elegante que he podido, vamos, con lo mejor que tengo! Este vestido azul de gasa tiene una caída muy elegante, deja gran parte de mis grandes pechos al aire y en la espalda un gran escote que me llega casi hasta la cadera, no es excesivamente corto, por lo que lo hace intrigante, los zapatos, ¡como a mí me gustan! De charol y las medias negras que realzan mi figura. En el último momento al salir de casa estaba tan sofocada que me decidido quitarme las bragas, sé que no resulta sexy, pero necesito dejar mi coño para que se airee y así poder bajar mi alta temperatura. Toco al timbre:  

-¡Hola Candela! Como siempre tan puntual, para no variar has llegado la primera.

-¿Cómo estás Camille? ¡Feliz cumpleaños! Toma un detallito.

-Gracias guapa, no tendrías que haberte molestado, tu visita es suficiente regalo.  

Al saludarnos nos hemos dado dos besos en la cara de lo más normal, Camille despide un aroma fascinante que hace que casi me abalance sobre ella, pero me he tenido que contener para no besarla en la boca. No me ha defraudado en absoluto lleva un vestido negro ajustado de tiras con gran escote, medias de alucine y zapatos de charol con tacón de aguja. La he mirado de arriba abajo y me he quedado mirando sus excitantes pies enfundados en esos zapatos de charol que deja ver todo el empeine hasta el inicio de los dedos, que sólo quedan cubierto por sus primera y segunda falange me excitan tanto y se me nota que me dice:

-¿Te gustan mis pies acariciados por estos zapatos de charol Candela?

-Sí Camille, es una cosa superior a mis fuerzas ¡Me encantan los zapatos de charol, hace que los pies sean especiales, sobre todo los tuyos!

-Lo sabía, por eso me calzado con estos zapatos de charol tan sensuales.  

Lo que me acaba de decir Camille es que le haga el amor allí mismo, pero debo ser recatada y esperar a las otras visitantes. Suena el teléfono:  

-Sí, Dígame. Hola Sandra ¡Lo siento!  

Han llamado sus otras amigas que tenían que venir de viaje pero les ha surgido un imprevisto. Han tenido un reventón en dos ruedas del coche y se han tenido que quedar en un hotel de carretera para pasar la noche, ¡no podrán venir! Dice:  

-Lo siento Candela, seremos en la fiesta nada más que tú y yo... ¿Pongo música?

-¡Por favor! No te preocupes lo pasaremos bien.  

Me encanta, me alegro el que estemos solas, de esta manera intentaré tirarle los tejos para ver si puedo pasar un viernes placentero haciendo el amor con una mujer que me trae loca desde hace tiempo. La música que ha elegido es relajante e incita a realizar movimientos sensuales, ¡mi coño empieza a excitares! Camille empieza a contornearse, es ella la que se está insinuando esperaré para ver que es lo que hace. Alza sus brazos con las manos extendidas hacia mí, invitándome a bailar, con la lengua se acaricia los labios, coge mis manos y las sitúa en sus hombros y las suyas acarician mi cintura, me acerca todo lo que puede hacia ella nuestros pechos se frotan, empiezan a estar sensibles presos en ambos sujetadores. Mi vagina empieza sigue haciendo de de las suyas, normalmente expulso gran cantidad de mucosa vaginal. Para:  

-Perdona Candela, ¡Qué descuido! ¿Qué quieres tomar cariño?

-Una cola con un poco de güisqui, ¡no, mejor un güisqui solo!  

Menos mal que Camille ha caído en ofrecerme una bebida, la boca y garganta las tengo secas debido al nerviosismo del acontecimiento. Cuando se retira para poner las bebidas no puedo hacer otra cosa que fijarme en sus pies acariciados por sus zapatos de charol y realzados por las medias de seda, sus piernas lucen bonitas, pero lo que más me excita son sus pies. estoy impaciente por desnudarlos, besarlos y lamerlos.  

-Toma Candela, tu güisqui.

-Gracias Camille, lo necesitaba.  

No lo puedo remediar, tengo la boca tan seca que casi me lo tomo de un trago, Camille se sonríe y me dice:  

-Espera Candela, Te pongo otro.

-Sí, Camille, pero con muy poco güisqui. Luego tengo que conducir.

-De eso nada, tú te quedas hoy aquí a dormir. Si te esperan, ya puedes estar llamando a tu casa y les dices que hoy no irás, ¡que te quedas a dormir conmigo!

-No Camille, nadie me espera. ¡Vivo sola! No tengo que dar explicaciones a nadie.

Con las palabra que Camille acaba de decir en cuanto se acerque la sujeto por la cintura y le doy un morreo en la boca que la voy a impresionar. Cuando me ha dado la bebida, he tomado un pequeño sorbo y he dejado el baso en la mesita. No lo he dudado la tomo por el talle y le doy un beso que ha durado minutos saboreando cada rincón de nuestras bocas, ella me ha devuelto todas y cada una de las caricias de mi lengua con la suya. Desde ese momento nos hemos acariciado y sobado todo el cuerpo, ha bajado su mano y ha levantado mi vestido para alcanzar mi entrepierna, cuando la ha tocado a dicho:  

-¡Oh! Me encanta, no llevas braguitas ¡Qué excitada que estás! Tienes el coño totalmente mojado, ¡me encanta!  

Desde mi entrepierna se ha llevado sus dedos hasta su nariz y ha exhalado el aroma de mi sexo, posteriormente se ha chupados los dedos y ha suspirado:  

-¡Ay! ¡Cómo me gusta tu perfume de mujer! Estoy muy caliente Candela.  

Camille vuelve a introducir nuevamente su mano en mi entrepierna pero esta vez acariciando con dos de sus dedos el interior mi ardiente y chorreante vagina. Con su mete y saca hace que me corra, es tal cantidad de jugos que he expulsado que me he puesto las medias de seda perdidas. Así, calientes y excitadas como estamos, Camille me ha guiado cogidas de las manos hasta su dormitorio. La he desnudado, recreándome en las medias de seda y en sus pies cuidados de pedicura profesional acariciado por sus zapatos de charol, que a placer los he chupado y lamido hasta correrme. Hemos disfrutado la una de la otra, cruzando nuestras piernas en forma de tijera hemos frotado vagina contra vagina, clítoris contra clítoris, ¡oh cielos!, es tanto el gusto alcanzado que hemos gritado las dos de placer, ¡qué orgasmo!  

Ahora somos tan buenas amigas que muchos fines de semana nos reunimos para follarnos, lo hacemos con gusto pero sin tener ataduras de ningún tipo. Me ha contado que sus dos amigas son tan ardientes como ella, aún no he tenido el placer de poder estar con ellas, pero hemos quedado para la semana próxima, las cuatro descubriremos todas y cada una de las fantasías posibles.

*-*-*

Comentarios:

10/07/2007 Me ha encantado el relato de Camille y Candela. Me hubiera gustado estar con ellas para disfrurtar de esos momentos tan alucinantes de sexo, ¡gracias sigue con estos relatos tan maravillosos. Ana desde Albacete (España).

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