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Relato Hace algunos años mi hermano se marchó de casa para conocer mundo, siempre ha sido un chico muy emprendedor, egoista y algo especial. Nunca ha tenido claro que es lo que quería hacer en la vida, ¡por ese motivo se fue! Dejó sus estudios de medicina y a pesar de las súplicas de nuestros padres, ¡con viento fresco se alejó de nuestras vidas! Cabreada
regresé a mi casa, no habían pasado 30 minutos desde mi llegada, cuando
me disponía a ponerme a trabajar en un proyecto que tenía que entregar
al día siguiente, sonó el timbre de la puerta de la portería. ¿Quién
será? No tengo ganas de recibir a nadie en este momento, me dirigí hasta
la puerta de entrada y miré por el visor del interfono, era una hermosa
mujer vestida muy elegante, ¿qué querrá esta ahora? Le pregunté: -¿Qué desea señorita? -¿Eres Clara verdad? -Sí, lo soy, ¿dígame que es lo que quiere? -Soy Belinda, tu hermana, ¡Veo que no me reconoces! La pantalla del interfono debe estar borrosa como siempre. ¡Abre por favor! -No,
no está borrosa, se ve perfectamente, ¡yo no tengo ninguna hermana! Corté
la comunicación del interfono y seguí con el trabajo que estaba apunto
de iniciar, segundos después llamaron al timbre de la puerta, ¡me asusté!
¿Quién podía ser a esas horas? ¡Pensé! Como sea algún vecino le van
a dar por donde amargan los pepinos (llámese culo), me acerqué
sigilosamente hasta la puerta de entrada para no hacer ruido y miré por
el visor de la puerta, ¡No, es la hermosa mujer! ¿Quién le habrá
dejado subir? No sé de que
sirven las reuniones de vecinos, en la última junta hemos acordado no
dejar pasar a nadie que no conozcamos, ¡pero nada, seguimos en las
mismas! ¿Ahora que hago? Mi
madre desde que tuve uso de razón y hasta su muerte, siempre me inculcó
que no hay que fiarse de nadie, que no hay que abrir la puerta a
desconocidos. Pero no sé porque motivo aquella mujer me inspiraba
confianza le abrí aunque con la cadena de seguridad puesta: -¿Qué desea? -¡Joder
Clara, qué difícil me lo estás poniendo! Aquella, esa mujer me estaba confundiendo, como si me conociera de toda la vida. Por mi cabeza empezó a rondar la idea de que mi hermano se había confabulado con semejante ser para engañarme o simplemente para gastarme una broma, ¡sin dudas le explicó todo lo que sabía de mí! -¿Cómo sabe usted mi nombre? ¡No me lo diga, lo ha encontrado en las páginas amarillas! -Clara,
tú como siempre con tu imaginación al borde del desborde, ¡Leches, soy
tu hermano Pepe! Cuando
Belinda, que así decía llamarse me dijo lo que me dijo, no sabía si
creerla, ¡perdón, si creerle! o seguir pensando que todo era una broma
especial de mi no menos especial hermano. Respiré profundamente, cerré
los ojos y me armé de valor para quitar la cadena de seguridad y dejarle
pasar: -Pasa Pepe, ¿O debo llamarte Belinda? -Gracias Clara, prefiero que me llames Belinda ya que ahora soy una chica como lo eres tú. Este es mi novio Eduardo. -Belinda,
Eduardo pasad. No
sabía que pensar, les invité a que se sentaran en el sofá, cuando
belinda se sentó mis ojos se fijaron en sus hermosas piernas, ¡qué
piernas, qué mujer! Estoy confundida, debería de decir ¡Qué hombre!
Aun estando confundida no me terminaba de creer que esa hermosa mujer de
cuerpo escultural perteneciera a mi hermano Pepe. Pepe siempre había sido
un agraciado hombre, pero de eso a esa mujer hermosa que estaba ente mis
ojos, ¡había un abismo! Para asegurarme de que decía lo cierto, le hice
una pregunta, que sabía que era personal, pero se la hice porque nada más
que el y yo la sabíamos. No creo que Pepe nunca jamás se la hubiera
revelado a nadie: -¿Belinda dime, que hicimos Pepe y yo antes de marcharse hace cinco años de casa? -Clara,
me resulta muy violento hablar de aquello delante de Eduardo, pero si es
para que te convenzas de que soy tu hermano Pepe, convertido ahora en tu
hermana Belinda, ¡lo haré! Fue una chiquillada de hermanos que se conocían
de toda la vida, y no sólo se conocían, ¡se amaban! ¿Recuerdas? Que
sensación más placentera fue aquella la de masturbarse juntos en el
cuarto de baño, ¿te acuerdas? Yo eyaculé sobre tus pechos y
posteriormente lamí todo mi semen derramado sobre ellos. Luego tú, sin
esperarlo y excitada como estabas te abalanzaste sobre mi pene y sorbiste
hasta la última gota de semen que me quedaba. Aquello pudo ser el
principio de una gran relación, ¡pero por desgracia me marché! ¿Contenta
Clara, quieres que siga? ¡Por cierto! Para que te quedes tranquila y
convencida de que soy quién digo ser, en tu vagina, junto al clítoris en
su parte izquierda tienes un lunar, ¿verdad? Le
dije que no siguiera, que lo siguiente que ocurrió no quería revivirlo y
mucho menos contarlo ante un desconocido, ¡pasó, lo pasado, pasado está!
Ya no tenía dudas de que aquella maravillosa mujer era mi hermano Pepe
ahora convertida en mi hermana Belinda. Estaba confundida pero no tuve más
remedio que creérmelo. -¡Vale Pepe, no sigas te creo! -Que alivio, tengo la boca seca, ¿me das un vaso de agua? -¡Cómo no! ¿Quieres tu también agua Eduardo? -No
gracias, yo no estoy asustado. Sonreí
por la ironía de Eduardo, y fui a buscar el vaso de agua para que mi
hermano, ¡no, mi hermana Belinda! Se pudiera refrescar la garganta, sin
duda reseca por el nerviosismo del momento: -Toma Belinda, tu vaso de agua. -Gracias
Clara, ¿Dónde están los papás? A
la pregunta de Belinda, mi querido hermano ahora convertido en mi hermosa
hermana no supe que contestar, aunque se lo merecía, ¡no quise romperle
el corazón! Como él lo había hecho con nuestros padres, ¡siempre le
mentaban! Pero murieron sin saber de él, así son las cosas de la vida.
Sabía que más temprano que tarde se lo tendría que decir, ¡lo sabía!
Pero opté por retrasar la noticia, ¡ya daba igual! Mis padres estaban
muertos y como es lógico no tenía remedio: -Se marcharon ayer de viaje por un crucero alrededor del mundo, ¡Era su ilusión, ya lo sabes! -Se
han decido al final, ¡me alegro por ellos! Pepe
era un hombre muy inteligente, nunca se hubiera creído una respuesta como
la que le di como excusa de la falta de nuestros padres. Pero debía de
entender que Belinda no era mi hermano, y que para conseguir ese cuerpo
espectacular de mujer, se estaría metiendo en el cuerpo infinidad de
potingues para conseguir parecerse a una mujer, ¡hasta la voz la tenía
cambiada! No tuve ninguna duda de que los sentimientos también le habían
cambiado debido a las hormonas femeninas que se inyectaba. Eran cosas que
siempre había oído que les ocurrían al las chicas o mujeres con polla.
Pechos era evidente que tenía, ¿Pero quién me ha dicho a mí que
Belinda tiene polla? Miré su entre pierna, ella se percató y dijo: -¿Quieres verla Clara? -No sé de que me hablas Belinda. -No
te hagas la estrecha, si quieres reiniciamos nuestros juegos amorosos que
interrumpimos hace cinco años. ¿Te apetece? La
tensión sanguínea me subió de tal manera que apenas le escuchaba,
estaba apunto del desmayo, cuando Belinda se levantó y se acercó hasta
donde yo estaba sentada, se remangó la falda y a la altura del empeine se
apartó la pernera de las bragas y sacó su flácida polla. No me podía
creer lo que estaba ocurriendo, mi hermano era mi hermana pero seguía
teniendo los atributos que siempre supe que tenía. Entonces entendí que
Eduardo también era especial, ¡le iban los culos! Estaba tan falta de
recibir una polla de carne en el interior de mi cuerpo, que no dudé un
solo momento en sujetarla con mis manos y aplicar un masaje para que
alcanzara el tamaño que siempre había recordado, ¡valla si lo alcanzó!
En ese momento no sabía si era debido a los medicamentos que mi hermano
tomaba, lo cierto es que su polla de chico, era una enorme polla de mujer,
¡estaba echa un lío! Pepe,
cinco años después convertida en Belinda, pero conservando su gran polla
de hombre, me hizo disfrutar como nunca lo había hecho con su enorme
polla de mujer. No sé cuanto tiempo llevaba sin eyacular, pero he de
reconocer que la eyaculación que soltó en el interior de mis entrañas
no era la eyaculación de una polla normal, ¡parecía la de un caballo!
Terminó de eyacular en mi coño y me la introdujo en la boca, apenas si
podía respirar, la aparté y le dije: -¡Han muerto, los papás han muerto! -Calla
y sigue chupando, ¡qué placer! No sé si es normal, para nada le importaba la suerte de nuestros padres, no le dío importancia alguna, ¡parecía darle igual! No sé si es lógico, ¡para él, por lo visto sí! El desconsiderado hermano en ese momento convertido en hermana me dejó embarazada ente los ojos pasivos de Eduardo, el convidado de piedra! he tenido un hermoso y hasta ahora sano hijo. Él, mi hermano, ella Belinda, se ha marchado dejando conmigo a su hijo y sobrino. Dos días después de su visita se marchó a vivir nuevas aventuras junto a Eduardo, dejando abandonada a su amante y hermana, ¡nunca cambiará! Como de costumbre, ¡Pepe, bueno Belinda! Se marchó sin decirme como localizarle. Han pasado 10 años y nada he sabido de él, mi hijo pregunta por su padre y yo con ironía le digo que se ha ido a un crucero alrededor del mundo junto con sus abuelos, ¡él se ríe! Yo sonrío y lo beso con ternura. La ternura que su padre, que su tío no ha sabido darle. *-*-* Comentarios: 17/07/2007 Clara,
no te mereces tener un hermano tan malvado. Dime donde vives que con mucho
gusto daré a tu hijo el cariño que no le dio tu amante. Y a tí los
mimos que no supo darte tu hermano. Felipe
desde Madrid (España). Si desea realizar algún comentario del relato, no tiene más que utilizar este formulario. Cuando lo reciba con gusto lo colocaré en el apartado correspondiente. ¡Gracias por adelantado! Denominación de la RAE de Género |
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