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Relato Yo
las observaba cada vez con más atención, y empezaba a sentir un leve síntoma
de hormigueo en mi pene ¡Bien! Ya empezaba a tener una erección más que
considerable para tomar parte en los juegos sexuales de Daniela y Yolanda,
que parecían haberse olvidado de mi presencia. Dejaron de masturbarse sus
sexos en la posición tijeras para fundirse en un sesenta y nueve (69)
Durante unos minutos se dedicaron a darse placer en esa posición, sus
jadeos a pesar de tener las bocas llenas de labios vaginales eran fuertes
y constantes. Yo necesitaba entrar en combate, pero ella no me daban pie a
ello ¡Qué desconsiderada, con lo que han hecho para excitarme! Me acerqué
a ellas para ver si así me invitaban al juego, pero el intento fue
infructuoso, me limité a acariciar el hermoso culo de Yolanda ¡No se
inmuto! Les dije: -¡Chicas,
ya estoy dispuesto! No
hicieron caso alguno, pero mi exclamación les sirvió para que cambiaran
de posición, se sentaron y comenzaron con una sesión de besos, la una
chupaba la lengua de la otra a intervalos, sus labios impregnados en jugos
vaginales y saliva les brillaban dándoles un aspecto sensual y excitante
¡Quiero besarlos! Quería tomar parte en ese juego de besos para
intercambiar fluidos con ellas ¡No las conozco, pero parecen sanas! No
creo que me transmitan enfermedad alguna y si lo hacen so será culpa de
ellas ¡Será mía! -¡Chicas,
dejadme estoy apunto! Ahora
estaba tan excitado que el verlas acariciándose estaba dando lugar al
nerviosismo, apenas si aguantaba, estaba a punto de correrme ¡Qué
desastre de encuentro! Primero no era capaz de excitarme y ahora no soy
capaz de aguantar. Se deben estar partiendo de la risa ¡Aunque no lo
demuestren! Tuve que respirar profundamente varias veces y realizar tres o
cuatro contracciones del pene para no correrme. Pero no las tenía todas
conmigo ¡Era cuestión de minutos! -¡Chicas,
me estoy corriendo! Este
fue mi tercer intento, pero ellas seguían sin hacerme caso ¿Qué estaba
pasando, querían verme sufrir, o simplemente curarme? Por el orificio
uretral de mi pene empezaban a brotar los fluidos que preceden a la
eyaculación, si no introducía pronto mi erecto pene en alguna de sus
vaginas, se perdería una gran eyaculación ¡Vamos, creía yo! Dejaron la
sesión de besos y Daniela siguió sentada, Yolanda fue besando centímetro
a centímetro el cuerpo de su madre hasta alcanzar su vagina, más
concretamente su clítoris, que a esas alturas estaba muy hinchado debido
a la excitación que tenía su portadora. De su vagina salía un líquido
algo parecido al del semen, parecía estar eyaculando continuamente ya que
el asiento del sofá tenía un gran mancha, Yolanda succionaba con gran
placer ¡Su madre gritaba! En la posición en la que se colocó Yolanda
para satisfacer a su madre, dejaba toda su vagina a la vista que parecía
decir ¡Cómeme, tómame, fóllame...! ¡Chicas,
no puedo más! Por
un momento estuve a punto de introducir mi excitado y casi ya palpitante
pene en la vagina de Yolanda ¡Pero pensé! No, no lo hagas, no te han
invitado y pueden tomarlo como una violación de su intimidad ¡Soy un
caballero! ¿Un caballero? O simplemente tonto ¡Quizás, pero soy así!
Ya era tarde, ahora Yolanda se sentó arrodillada frente a su madre con su
culo apoyado en sus piernas y empezó a masturbar con dos dedos a su madre
introduciéndolos por la vagina en dirección a su clítoris para alcanzar
el conducto uretral en donde supuestamente se encuentra el punto “G”
Punto que Daniela no parece necesitar ya que está eyaculando ¡Vamos,
segregando! Gran cantidad de fluido por su conducto vaginal, no por el
conducto uretral ¡No es orina! Estoy deseando probarlo ¡No me dejan!
Supongo que en algún momento lo harán. Debido a las consecutivas
entradas y salidas de los dedos de Yolanda en la vagina de su madre, ésta,
da grandes gritos de placer, espero que no se alerten los vecinos. Para de
jadear y dice: -¡Me
voy, me corro...! ¡Qué placer...! Dicho
y hecho, Daniela empezó a soltar grandes cantidades de líquido por el
conducto uretral, tenía que ser orina, ya que por ese conducto biológicamente
no es otra cosa lo que puede salir, pero he de reconocer que tenía un
color casi transparente y una textura diferentes a la orina, al caer en el
suelo no se expandía de la misma forma. Los gritos de Daniela eran ahora
casi ensordecedores, como siga así algún vecino se molestará y vendrá
para darme las quejas ¡Es natural! Suena
el timbre de la puerta, me giro bruscamente y sobresaltado caigo del sofá
¿Qué sucede? Estoy empalmado y todo mojado ¿Qué ha pasado? ¿Dónde
están Daniela y Yolanda? ¡Roberto, Roberto...! Me parece que has tenido
un sueño erótico y te has corrido o meado encima ¡Qué marrano que
eres! ¡Ya no eres un niño! El timbre vuelve a sonar, no puedo salir a
recibir a nadie mojado y empalmado como estoy. Miraré por la mirilla para
ver quién llama ¡Oh, que horror...! Es la vecina cotilla del apartamento
contiguo ¿Qué querrá? -¿Dígame Sra. Sara, qué desea? No le puedo abrir, estoy recién salido de la ducha y no estoy vestido. -Es que he sentido unas voces muy fuertes y pensaba que le pasaba algo ¿Está usted bien? -Sí,
Sra. Sara. Estoy bien, no se preocupe, estaba cantando en la ducha y no me
he dado cuenta de que lo hacía tan alto ¡Perdone! La
mala bruja es tan cotilla que en cuanto pasa algo fuera de lo normal, no
duda en venir a preguntar ¡No le importa la hora! No porque se preocupe
del prójimo ¡No! Viene para cotillear y no dejar a nadie en paz, lo hace
con todos los vecinos del bloque ¡Qué tormento de mujer! ¿Qué haría
si la buena mujer quedara por un tiempo muda? No quiero ni pensarlo ¡Sería
capaz de reventar! No pensaré más en Sara y me centraré en mi sueño, más
que en mi sueño en el resultado ¡Estoy todo mojado! ¡Cómo he puesto el
sofá! Ahora el dichoso sueño provocado por la enigmática Daniela, dará
paso a un buen rato de trabajo para adecentar el lugar ¡Y cómo no!
Adecentarme yo también. Aunque en el sueño me he aliviado ¡Bien que lo he hecho! Estoy excitado y con unas ganas inusitadas de hacer el amor para lo que es habitual en mí, me encantaría hacerlo con una mujer que me corresponda ¡Pero amigo! Vives solo, por lo tanto hay tres caminos a seguir: uno, llamar a algunas de las amigas que tienes en la agenda, dos llamar a una chica de compañía y tres, utilizar el sistema más rápido y barato ¡Manos, para que te tengo! Infructuosamente
intenté contactar con algunas de las candidatas de mi guía de teléfonos,
todo fue en vano, la hora que era invitaba a que todas estuvieran divirtiéndose
o simplemente durmiendo. Elisa fue con la única que pude contactar, dijo
estar en casa pero que no le apetecía salir ¡No se encontraba bien, tenía
la regla! Maldita menstruación ¡Hasta ella se pone en mi contra! Si
quiero un contacto carnal, no tendré más remedio que solicitar los
servicios de una prostituta ¡Me costará una pasta! Ya se sabe ¡Quién
algo quiere, algo le cuesta! Si no quieres gastar ¡Ya sabes qué te toca,
las manos usar! Nuevamente pasó por mi cabeza los recuerdos de Daniela,
eso era lo último que me podía pasar, mi excitación iba en aumento y no
pude hacer otra cosa que masturbarme pensando en ella ¡Qué corrida! Así
pude esa noche conciliar el sueño, aquella situación no podía seguir así.
Daniela se había cruzado en mi camino y no la podía olvidar. Son aquella cosas inexplicables de la vida, he conocido muchas mujeres y las he tratado a fondo y ninguna ha hecho mella en mí como lo ha hecho Daniela. Meditándolo detenidamente, sé que solamente he tenido una mañana para conocerla. Asimismo entiendo que está felizmente casada y tratar de conquistarla es harto difícil, además de ser una maldad por mi parte. En mi mente no está el destrozar ningún matrimonio ¿Pero y si no es tan feliz como me hizo entender? Por otra parte, yo no la quiero como mujer para toda la vida, simplemente quiero tener una aventura con ella ¡Soy egoísta, lo sé! No quiero ligarme sentimentalmente con nadie, y la primera mujer que me hace sentir algo por ella, está casada y no dudo en fastidiarle la existencia para que me haga caso ¡Eres malo Roberto! No soy malo ¡Estoy enamorado! Nada, estoy decidido, esperaré al Lunes y la llamaré nuevamente a su empresa y si no me contesta intentaré averiguar donde vive o la esperaré a la salida para poder seguirla y poder abordarla para hablar con ella.
*-*-* Denominación de la RAE de Género |
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