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Datos ténicos |

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| Título: |
El gato
montés diabólico |
| Autor: |
Gestialba.com |
| Productor: |
Gestialba.com |
| Gión: |
Gestialba.com
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| Protagonista principal: |
Pastor |
| Actores: |
Pastor,
Dionisia, Ciudadano |
| Musica: |
Gestialba.com |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Terror |
| Duración: |
005
minutos |
| Recomendada: |
Mayores de
18 años |
Relato
Hace algún tiempo en un viaje que realizaba por las montañas, no recuerdo bien en cual, paré a descansar en un camino junto aun pastor que plácidamente vigilaba sus ovejas al lado de su fiel amigo de trabajo el perro pastor. Al tiempo que descansaba entablé conversación que es lo que siempre hago para ir recopilando historias de aquí y de allá. Una vez le hube explicado quien era y a lo que me dedicaba el hombre decidió contarme una historia a primera lectura increíble:
Tiempo atrás, digamos hasta ayer, existía un gato de monte que parecía tener en su interior al diablo. Este gato tenía, tiene atemorizado a los moradores de estos lugares, cuando anochece, nadie se atreve a salir a la calle. El ganado lo tenemos que tener muy bien cerrado y con vigilancia, de lo contrario entra en el corral y destroza por el mero hecho de matar a las ovejas, cabras o vacas que encuentra. Le pregunto:
-Sr. Pastor ¿Esto que me cuenta, es verdad o es una leyenda urbana?
-¿Qué es una leyenda urbana?
-Es una historia inventada que va pasando de boca en boca desde que alguien se la inventó.
-¡Joder, con los de la ciudad! ¡Qué frases tan raras inventan! Señor, esto que le estoy contando es real, tan real como que usted escucha y yo hablo. Si no me cree, quédese aquí sentado, cuando se haga la noche lo comprobará.
Decir el Sr. Pastor la última palabra y yo empezar a temblar, ¡No de frío! Sino de miedo. ¿Cómo puede haber en pleno siglo 21 un animal así suelto? ¿Cómo no lo han denunciado a las autoridades? El pastor sin yo haber articulado palabra alguna dice:
-Señor, lo hemos denunciado a las autoridades pertinentes y no hacen caso, dicen que es fruto de nuestra imaginación.
-¿Cómo sabe usted lo que estaba pensando?
-¿Señor está usted mal? Me lo ha preguntado y en voz bien alta.
Este hombre me empieza a asustar, estoy seguro de que yo no le he preguntado nada. Esta historia de estas gentes me está empezando a intrigar. Me quedaré por la zona durante unos días para documentar la historia. El pastor dice:
-Yo de usted, no lo haría. ¡Me marcharía ahora mismo!
-No le he preguntado nada ¿Cómo es posible que sepa que estoy pensando?
-Señor ¿Pensando? ¡Pero si me pregunta usted a gritos! Creo que se está usted volviendo loco y eso que todavía no ha visto nada raro.
Las piernas me tiemblan, estoy pensando en marcharme carretera abajo y no volver la vista atrás ni aunque la curiosidad me inquiete. El pastor vuelve a decir:
-Señor, está a tiempo de hacer lo que dice ¡No lo dude!
-Oiga, me está usted asustando.
Este hombre es muy raro, ahora que me doy cuenta ¡Tiene los ojos rojos! ¿Será ciego y tiene ojos de cristal? Se lo preg... El pastor sin darme tiempo a articular palabra dice:
-Señor, tiene razón soy ciego desde que el gato montes endiablado me sacó los ojos y se los comió. ¡Márchese, se lo aconsejo márchese! Ahora está a tiempo. Tiene tres horas de sol que le darán para llegar al valle.
-Sr. Pastor ¿Todo esto forma parte de una broma que hacen ustedes a las gentes de la ciudad?
-Señor, Le aseguro que nuestro sentido del humor en estas alturas carece por su ausencia. Somos muy serios y no mentimos nunca. ¡Escuche...!
-No he sentido nada.
-Es el “gato” es el... ¡Ya es tarde! Marchemos para el pueblo ¡Se lo advertí, ahora es tarde!
El pastor me ha metido tanto miedo en el cuerpo que no sé si lo que dice es cierto o se quiere reír a carcajadas de mí. Da una señal a su perro pastor y el animal con una inteligencia sorprendente empieza a poner el rebaño en movimiento en dirección al pueblo, el pastor anda a una velocidad increíble para estar ciego, a duras penas le puedo seguir. Cuando llegamos al pueblo pasamos por delante de un restaurante con fonda y me dice:
-Ahí se puede alojar. Dígale a la Dionisia que le envío yo.
Miré a la ventana del piso superior, algo atrajo mi mirada no más de 3 segundos, giré la cara para agradecerle que me hubiera acompañado hasta el pueblo. Miré y me quedé helado, habían desaparecido, él, el perro y todo el rebaño de más de 1000 ovejas. Eso era imposible pero yo lo había visto. Es todo muy raro, asustado como estoy entro en el restaurante y en la barra del bar hay una joven. Le digo:
-Señorita Dionisia buena tarde tenga usted.
-Buenas tardes Señor. ¡Aquí no hay nadie con ese nombre desde hace más de 50 años!
-Perdone, pero el pastor ciego me ha dicho que le dijera que me enviaba él.
-¿El pastor ciego? ¡Es una broma!
-No señorita, se lo prometo he estado hablando con él toda la tarde. ¡Me estoy volviendo loco! ¿Tiene usted habitación que alquilar?
-¿Se queda? Son 12 euros por adelantado, 18 con cena y desayuno.
-Muy bien señorita, tenga 18 euros. Bajaré a cenar ¿Por favor a qué hora?
-A la ocho en punto. Ni un minuto más ni uno menos.
Que pueblo más raro, que gentes más extrañas. Bueno digo gentes cuando en realidad no he visto un alma a parte del pastor y de esta chica de la barra. Subiré a la habitación y descansaré un par de horas y bajaré para cenar. Frente a la puerta del la habitación me dispongo a abrir, un escalofrío recorre todo mi ser, noto una presencia tras de mí. Me giro para ver, Ay... Qué... ¡Joder...! ¿Qué era eso? Durante unas décimas de segundo he visto o me ha parecido ver un ser cadavérico ¡Qué espanto! En la habitación todo parece normal. Está todo bien cuidado pero huele a humedad, intentaré dormir un rato, pero antes pondré la alarma del reloj de pulsera a las 8 menos 5. Suena la alarma:
Bajo al comedor a las 8 en punto como me dijo la chica da la barra. Siento hablar a muchas personas. Llego al comedor y todo queda en silencio y no hay una sola persona, al fondo en la barra la chica me mira atentamente, se acerca y pregunta:
-¿Qué quiere para comer?
-¿Qué es lo que hay, señorita?
-¡Nada, no ha nada de comer!
Ahora si que estoy asustado, mi corazón late con fuerza me siento desfallecer. Me levanto y me dirijo a la ventana, miro por ella y veo decenas de personas andando lentamente de un sitio para otro sin saber donde ir ¿Qué son esos seres? Me pregunto para mis adentros. La chica dice:
-Son, las personas fallecidas antiguamente en este pueblo. Fueron matadas por el gato endiablado.
Esta chica al igual que el pastor lee mi mente y contesta antes de que realice las preguntas. La miraré a los ojos, ¡No! ¡Que espanto! Los tiene negros sin vida, con la tez pálida. Está como muerta ¡No puede ser! Habla... ¿Dónde me he metido? ¡No saldré de esta! El pastor tenía razón, me tendría que haber marchado de este siniestro lugar. Me giro y vuelvo a mirar por la ventana, han desaparecido todos, vuelvo a sentir bullicio en el comedor, al darme la vuelta todas las mesas están ocupadas por personas charlando alegremente como si nada sucediera. Perplejo y ya aterrorizado me dirijo hacia una mesa vacía, retiro la silla y me siento, la chica de la barra se acerca y me pregunta que es lo que deseo para comer:
-¿Qué tienen?
-Lo que usted desee.
Estoy sufriendo alucinaciones, hay momentos en que veo a personas normales y momentos en las que las veo muertas ¿Qué me está pasando? ¿Qué sucede? Por el fondo veo que se acerca el pastor de ojos rojos. Dice:
-¿Cómo está usted señor de ciudad? ¿Cómo lleva la leyenda urbana del gato endiablado?
-¡Me estoy volviendo loco! ¿Qué me están haciendo? ¡Basta ya!
-Nada señor de ciudad, no le estamos haciendo nada. Es usted el que lo imagina todo. Espero que disfrute de la comida que ha pedido.
Estuve durante una hora aproximadamente cenando, asustado como estaba no me atreví a mirar por la ventana, no quería volver a ver a esas gentes andando sin rumbo aparente, me despedí de la chica de la barra que me sonrío por primera vez en toda la noche, me dirigí a la habitación, me tumbé en la cama y cerré los ojos para que llegara el día lo más rápidamente posible. No pasó nada, amaneció como cada día lo hace saliendo el sol por el este. Salí del restaurante sin desayunar y tomé el camino en dirección al valle.
A mis espaldas sentía el maullido del gato diabólico, estaba tan asustado que llegué al pueblo que hay en el valle casi sin darme cuenta. Fui a dar parte a las personas encargadas de la ley y el orden de lugar. Les expliqué lo sucedido y se rieron de mí. Dice el responsable:
-¿Ha tomado usted alguna droga?
-No señor agente, no tomo drogas. Lo que he vivido, ha sido real. Ese pueblo está embrujado, maldito o endiablado ¡Llámele como quiera!
-Señor lo siento pero no existe ningún pueblo en 50 kilómetros a la redonda y en esa dirección que usted dice, el próximo pueblo está casi a 75 kilómetros atravesando todo el macizo de montañas.
Salí del lugar con mi moral pisoteada, se habían reído de mí todo el pueblo o simplemente había vivido una pesadilla por algún alimento en mal estado. Nunca lo sabré, me falta valor para volver al lugar. Antes de coger el tren rumbo a mi ciudad eché una última mirada en la dirección de la montaña donde había sucedido todo. Allí, en la cima, un gato enorme de ojos rojos me observaba fijamente ¡Miau, miau!
*-*-*
Sigue
Denominación de la RAE
de Género
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