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Datos ténicos |

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| Título: |
Del fondo
a lo alto |
| Autor: |
Gestialba.com |
| Productor: |
Gestialba.com |
| Gión: |
Gestialba.com
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| Protagonista principal: |
San Juan |
| Actores: |
San Juan |
| Musica: |
Gestialba.com |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Literario |
| Duración: |
005
minutos |
| Recomendada: |
Mayores de
18 años |
Relato
Si han visto ustedes alguna vez montar un ascensor
para subir materiales a los edificios cuando ya está acabada la
estructura de la obra o montar un andamio en una facha de 10 o más pisos.
Han visto hacer el trabajo que yo he realizado durante 18 meses.
Cuando contaba con 25 años y la sangre la tenía encendida, por pura
experimentación empecé a buscar trabajos que fueran peligrosos,
disfrutaba con ellos. Durante un año estuve trabajando de buceador con
escafandra autónoma en el puerto de Barcelona como “basurero” que es
como le llamo yo a la limpieza del puerto y en ratos libres en los
astilleros de Vulcano encarando barcos en los diques. Es un trabajo muy
interesante, pero de todo se cansa uno. Bucear en aguas turbias, les
aseguro que no es nada agradable, no ves lo que buscas hasta que lo tienes
pegado a tus gafas, el estrés es considerable.
Como el trabajo de buceador ya no me atraía decidí entrar en una empresa
muy importante del sector de la construcción como montador de ascensores
y andamios. Ahora hay muchas normas de seguridad, y es como tiene que ser.
En este momento si me vieran montar un andamio como yo lo hacía, les
aseguro que pararían la obra en cuestión de horas, les cuento:
Corría el mes de septiembre de 1980, cunado empecé mi primer trabajo, la
sede encargada del equipo de montaje de esta empresa estaba ubicada en
Lleida – Catalunya (España), me presento y me dan las instrucciones
pertinentes. Tienes que ir a Zaragoza a la plaza tal y te presentas al
equipo de la empresa que está allí trabajando. ¡Vamos allá! Viajito
hasta la hermosa ciudad de Zaragoza (España), llego a la plaza en cuestión
veo el edificio y miro hacia arriba, allí en el último piso, dos
trabajadores con monos azul claro están en cima de una viga simplemente
agarrados pos sus pies, el piso tenía, tiene más de 17 plantas. Yo no
sabía si irme o quedarme ¡No querías aventura, toma aventura! Busco al
responsable de obra, pregunto y me dice como llegar a la última planta ¿Dónde
está el ascensor? No funcionan, están los técnicos haciendo las últimas
pruebas. Ahí tienes las escaleras ¡Tierra, dónde está Colón! ¿Saben
lo que es subir 17 pisos cargado un una bolsa de herramientas y equipo de
escalada? ¡No lo quieran saber!
Llego a la azotea casi sin aliento, hola soy Antonio vengo para ayudaros,
qué es lo que tengo que hacer. Antes de nada rezar ¿Qué dices? Sí,
amigo rezar ¿Sabes que trabajo tenemos que hacer? No, yo te lo cuento.
Tenemos que montar un andamio de seis piezas de
180 centímetros
desde esas vigas voladas hacia abajo ¡Lo siento no sé rezar! ¿Pero dónde
está el water? Eran dos compañeros que merecían la pena. No te
preocupes tú nos acercarás el material, pero tienes que salir al
voladizo, no hay otra manera.
Señores mis piernas parecían flanes, me pongo el arnés y me coloco en
la viga de la derecha y coloco el mosquetón de seguridad. Cuando me hube
calmado, miré hacia abajo, las personas parecían pequeños conejos ¡Qué
locura la mía! ¡Con lo bien que estaba yo en el puerto quitando basuras!
Les puedo asegurar que mi corazón bombeaba sangre a 180 pulsaciones por
minuto. ¡Creo que hasta mi aparato reproductor se escondió! Fue un día
inolvidable, por el trabajo y porque conocí a dos compañeros que fueron
siempre fantásticos.
De hecho este relato lo he contado por el recuerdo de Máximo (Maximiliano
para los amigos), odiaba que le llamáramos Maximiliano. Les puedo
asegurar, que era la persona más noble y con mejor corazón que he
conocido nunca jamás. Pronto contaré alguna de las historias vividas con
mis compañeros de trabajo que no tienen desperdicio. Máximo he tratado
de localizarte, es muy difícil, pero si por casualidad lees esto, déjame
un mensaje. Yo te escribo aquello que tanto odiabas, y tu pones la frase
final, y tu apellido:
Qué bonito es un entierro, con sus caballitos blancos, con sus caballitos
negros, su cajita de pino y su... dentro.
Que tabarra que os he dado, lo siento pero me apetecía contarlo... De
este trabajo surgió mi afición por la escalada.
*-*-*
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de Género
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